lunes, abril 16, 2007

Narraciones de la Mística Urbana XVI

Austin

La noche es agradable, fría y enigmática. Situación perfecta para caminar por la ciudad. El sentimiento de estar en una ciudad ajena exalta la posibilidad de aventura. Bares, luces, restaurantes, calles, autos, gente. La soledad no podía ser mejor compañera en esta caminata nocturna. A veces pienso que soy un poco huraño, tal vez lo sea, me importa poco. A un lado pasan niñas sedientas de una noche contingente y de escasa moral. Yo simplemente regreso las sonrisas que me han hecho.

Decido entrar a un bar. La música es adecuada, un Dj mezcla ruido tipo lounge con vocales femeninas bastante pertinentes. Me siento en la barra y pido un shot de tequila. El pretexto es un deseo de perder la racionalidad prontamente. Continúo con mi clásico vodka tonic. Es increíble la debilidad que presento ante el líquido cristalino. Disfruto mi salida solitaria. A mi lado, han llegado dos puellas increíblemente hermosas. Tez morena y nieve, blue and hazel eyes, cuerpo fino, cabello obscuro y fuego. Las observo por un minuto. Disfrutan su compañía y su plática, no han regalado ninguna mirada a los hombres del lugar. Dubitativo de acercarme a ellas me veo frenado por una imagen de un cálido y tierno beso. Ridícula y torpe escena hubiera sido acercarme a una pareja lésbica. Me siento tranquilo y olvido cualquier intento de contacto. Llamo al bar tender y pido otro trago. Minutos después siento una mano tersa en mi rodilla – are you alone? – en un errático y nervioso inglés contesto que espero a alguien. Me propone esperar juntos; Juliet, su novia Diana y yo. La conversación era libre y familiar, el alcohol era fugaz, la música un eterno continuo de emociones. Diana con una mirada en búsqueda de verdad y en una voz roja me pregunta cuál sería el mejor beneficio si yo fuera mujer – La seguridad de que a veces me vean como un objeto puramente sexual – contesto sin retirar los ojos de la mirada azul de Juliet. Era obvio que mi respuesta no resultó ofensiva para ninguna de mis nuevas amigas. Solamente aumentó el deseo de una por la otra. Ahora yo me sentía incómodo y fuera de sitio, tal vez era momento para retirarme y dejar la soledad para ellas. – Ya nos vamos a nuestro apartamento ¿Vienes? – dijo Diana mientras abrazaba a Juliet. – Gracias, prefiero regresar a mi hotel, no quiero estorbar – respondí estúpidamente. – Descuida, dudo mucho que nos estorbes – decía Diana en su voz rojiza. Infinidad de pensamientos atravesaban mi mente y deseo. En realidad no había nada que pensar, era imposible pensar. El instinto y la intuición resultaban mejores consejeras. Mi decisión no fue la mejor, pero sí la más acertada. Simplemente dije que no podía, di alguna razón estúpida y nos separamos. Regresé solo a mi cuarto y disfruté despertar por la mañana con esa ausencia de consecuencias y responsabilidades que tanto evito.

sábado, marzo 24, 2007

Nuevo F'log

He abierto un F'log, el cual trato de actualizar diario. Espero que aquellos pocos que me leen también vean mi F'log. la dirección es:

Narraciones de la Mística Urbana XV


Per accidens Substancial

Adoro el pan caliente. La suavidad, el aroma y textura son accidentes necesarios de una buena comida. Una cerveza ámbar, fría, tamaño regular es un placer que podría pensarse pecaminoso. No bañarme, ensuciarme mientras como, ver el sábado las luchas y el fútbol, fotografiar lo intangible, hundir los pies en la arena de playa, la soledad, amanecer abrazadamente acompañado, la noche, un vodka tonic, pretender ser un artista, observar la luna, la irracionalidad, la pizza y cerveza, manejar de madrugada, correr a medio día, pseudo-cocinar, tomar café mientras amanece, dormir con la ventana abierta y con luz lunar, escribir, sentir y saberme potencialmente indeterminado son contingencias necesarias de mi ser.

No sé si mi destino lleva tu nombre. Dudo el tuyo tenga el mío. Sólo lo sabremos antes del amanecer. Creo nada importa. Jamás te culparé. Nunca me arrepentiré del tiempo contigo. Tampoco diré que fue uno más de mis fracasos. Mucho menos diré que fue un error. Simplemente nuestras historias se cruzaron para hacer una contingencia más. Una hermosa contingencia.

Seguiré solo. Dejaré de buscar. Evitaré encontrar. Continuaré en el manejar errático y sinuoso. Simplemente disfrutaré las contingencias y azar futuro. Por mucho que intentemos no nos olvidaremos. Compartiremos al menos este sentimiento. Sabemos es lo mejor. Al menos trataremos.

Cpt. Y. Sparrow

lunes, marzo 05, 2007

Narraciones de la Mística Urbana XIV


Trago de un destino ámbar

De nuevo la misma situación. Sólo amigos. En una fiesta. Plática agradable y superficial. Lo suficiente para olvidar la hora y sólo disfrutar el momento. Estoy en medio de una disertación sobre la estética de la Bauhaus como el futuro del arte en la razón instrumental. En realidad, son divagaciones. Lo disfruto demasiado. Decido servirme otro scotch. Simplemente mis movimientos ya son torpes y atrofiados. Me encanta la sensación de torpeza. Anomalía que no produce extrañamiento. Un poco de hielo, líquido de malta y sólo un poco de ginger ale. – ¿Puedes servirme uno igual? – Me dice esa cálida voz que reconozco como familiar pero el tono resulta extraño. Levanto la mirada. Se cruza con una mirada marrón. Centelleante y extrañamente celeste. Son tus ojos. Siempre nos hemos mirado con familiaridad, normalidad y sobriamente. Jamás con indiferencia. – ¿No lo prefieres con refresco de manzana? – te pregunto adelantándome a tu respuesta. Sé todo de ti. Al menos lo más importante. Sé cuando estás triste, ansiosa, alegre, deprimida, temerosa, fría, pensante, circular, fantástica, radiante o punzante. – Sí, mejor con manzana – respondes sin quitarme tu mirada. Sabes que no podrás infundirme miedo o temor. Somos demasiado cercanos y familiares. No hay modo de que nos lastimemos. Ni siquiera es un pensamiento válido. Te doy tu vaso, decimos salud, bebemos un poco, no nos dejamos de mirar. Podría pensar que escondes algo detrás de esa mirada marrón. En realidad, nunca has escondido nada, siempre ha estado frente a mí. A mi alcance. Así como yo de ti. Platicamos con la naturalidad de una amistad. Ahora hacemos conscientes nuestros deseos. No los decimos. No los mostramos. Los intuimos. Nos conocemos demasiado. Sigues mirando. Tratas de descifrar mis pensamientos. No hay nada que descifrar. Aquí estoy frente a ti. Tu deseo anterior a todas tus fantasías. Sólo tienes que acercarte más. No te preocupes, sólo es un poco más. Yo recorreré el resto del camino a tu boca. Te encontrarás con mis labios y con ellos disolveré aquel carmín superficial. Después, tomaré tu cintura y te acercaré aún más. Mi lengua tratará de encontrar tu oído. No te preocupes no te dirá nada, solamente explorará el lugar. Te llevaré a un lugar alejado de todo. En donde la soledad nos vigile. Descuida, seré cauteloso y metódico. Tomaré mi tiempo en cada momento de tu piel. Prometo usar mi lengua para rodar en tus piernas, muslos y cadera. Tu cuello. Tu cuello no se me olvidará. Lo morderé con mis labios. Respiraré tu sudor. Seguiré acariciando tu cabello. Perdona si te abrazo con demasiada fuerza, es inevitable. Acariciaré tu pecho, bajaré a tu cintura, tomaré mi tiempo, me esclavizo a tu ritmo. Diré algunas palabras, me contestarás con la voz sin aire. Solamente tienes que acercarte un poco. Sólo eso y tal vez encontremos nuestro destino. No tengas miedo sólo hazlo. Estamos tan cerca. Pareciera haber una muralla metafísica entre mi ser y el tuyo. Estoy dispuesto a obviarla e ignorarla. Sé que tu también. Sólo tienes que acercarte un poco. – Ahora vengo, no me tardo – me dices falsamente, no regresarás. Huyes. Sientes miedo de lo que sientes y deseas. Lo comprendo, aunque no quedo satisfecho. Sé que algún día sabrás que tu pensamiento no es ajeno a mí desear. No me precipito. Tiempo nos sobrará. Seguiré tomando este frío ámbar. Tal vez te arrepientas y regreses. Haz lo que desees. Porque independientemente de tu destino, Yo seguiré aquí. Lo sabes. Tal vez te da miedo que tu destino sea yo. No te preocupes, eso siempre lo hemos sabido.

Cpt. Y. Sparrow

miércoles, febrero 21, 2007

Monólogo Urbano III

Yerber K.* o Realidad Onírica

Hace poco,tuve un sueño de lo más real e incoherente. Por tanto fascinante. Mi sueño se desarrollaba en una mezcla entre los años 70’s y 20’s. El lugar, es difícil decir, pero era un conjunto habitacional de proporciones infinitas. En esa especie de edificios en donde parece que habita toda una civilización completa. Recuerdo estar en mi departamento, el cual era la planta baja de un edificio de unos 12 pisos posiblemente. No era el departamento donde vivo en la “realidad”, era otro departamento. Nunca he estado ahí pero sabía que era mi departamento. Tal departamento era austero. Aunque tenía comedor, cocina, un baño, un estudio, una biblioteca, no había indicios de ningún lujo. Mi sueño comienza conmigo leyendo el periódico y tomando café en mi pequeña mesa junto a la cocina. El sol entraba ralo por una ventana redonda y enorme de vitrales multicolores. Subitamente una serie de sujetos, 3 hombres y una mujer irrumpen en mi departamento. Tales sujetos visten de negro y/o gris. Comienzan a tomar medidas y a hacer una serie de hoyos en mi departamento. No me extrañó lo que acontecía en el departamento. Sin embargo, sabía que tenía que preguntar todo el circo que sucedía en mi casa. Al preguntar al hombre, este me responde que mi casa ya no es mi casa. Pregunto por qué y me dice que no puede dar detalles y me entrega un comunicado burocrático en donde se me explica todo lo relacionado con mi caso. Este comunicado constaba alrededor de 3, 500 páginas y con letras ilegibles, en un idioma que era una mezcla de inglés, francés, alemán, griego y un poco de latín. Recuerdo que era latín porque estaba en cursivas. Finalmente la gente “termina” de hacer lo que hacía y se van por la puerta. Yo salgo un poco y puedo apreciar el interminable mundo de edificios llenos de apartamentos aparentemente habitados. Lo increíble es que no puedo ver ninguna persona en la calle. A mi derecha hay un pequeño patio. Un sube-y-baja y un volantín gigante en forma de esfera conformar el patio infantil. Lo miro y no logro ver a nadie. Volteo a la izquierda y veo a un sujeto acercarse en una bicicleta. El sujeto me entrega correspondencia y vuelve a desaparecer. Yo regreso a mi casa. Atravieso la sala, un pasillo, subo unas escaleras de madera en forma de caracol y llego a un pequeño estudio. Un escritorio desordenado, infinidad de libros en el piso y un caballete junto al escritorio es el escenario. Una luz ámbar invade mi estudio. Enfrente del escritorio una hermosa mujer parece esperarme. No me es extraño encontrarme a esta mujer, no siento ningún sobresalto por su presencia. Ella me dice que no había podido venir antes pero que si no era molestia podíamos empezar ahora. Soy pintor. Soy pintor de desnudos. Debo confesar que en mi “realidad” jamás he pintado al óleo o con acuarela, además, soy incapaz de dibujar algo coherente. Es decir, soy lo más anti-artístico. Sin embargo, en mi sueño comienzo a pintar a la mujer. La cual está desnuda. De pronto la mujer se acerca. Es rubia, ojos azules, no es alta ni baja, tampoco es delgada ni gorda, se me acerca y me confiesa su amor. Me besa y le respondo con el mismo amor. De pronto, escucho romperse mi enorme ventana redonda de la sala. Han llegado – le digo a mi amante –. Me asomo por la escalera de caracol y veo tres hombres con sombrero y traje negro subiendo. Voy a mi escritorio y saco un revólver ( jamás he disparado un revólver en mi vida), respondo los disparos de mis enemigos. Soy efectivo, dos al pecho y uno en la cabeza. Volteo con mi amada y le digo que escape por la puerta de la azotea. Tomo algunos libros y cartas de mi estudio y trato de alcanzarla. No logro hacerlo del todo. Los hombres comienzan a levantarse. Pensaba haberlos matado. Descubro que son inmortales, no son humanos. Disparo unas cuantas veces y el revólver se vacía. Voy a la azotea, estoy en un veinteavo piso. Corro y salto para alcanzar el edificio de enfrente. El vértigo, la sensación de caída se apodera de mi. Escucho el viento rápidamente y siento el frío de una muerte inminente. La caída se hace eterna, nunca toco el suelo pero sé que sigo cayendo. Finalmente despierto. Estoy en mi cama. En mi departamento un tanto burgués. Veo el reloj, es hora de levantarse. Entro en la regadera y siento el agua tibia en mi rostro. Recuerdo mi sueño. No río ni me doy cuenta que todo fue una locura. Me siento triunfante y satisfecho por haber huido de la burocracia. Melancólico por el amor que nunca podré volver a ver.

*Nota.- Joseph K. es el personaje del Proceso de Kafka. El cual vive una realidad similar a mi "yo" de mi sueño.

Yerber

domingo, febrero 11, 2007

Narraciones de la Mística Urbana XIII

Destino Casual

Nada que hacer. Cualquier día monótono de la semana. Tedio. Molestia. Inmovilidad y cotidianeidad. Manejo el coche sin dirección. Cualquier destino es el mejor. Simplemente pretendo un escape. En realidad, tampoco sé de qué escapo. Solamente huyo. Creo lo hago de mí. Resulta un tanto difícil. Decido estacionar el auto y caminar un poco. El exceso de gente en la calle comienza a darme repulsión. Tanta gente y tanta indiferencia. Todos con un destino a donde llegar y con cosas “importantes” por hacer. Por un momento me siento superior. Me siento libre de no estar atado a tal yugo laboral. O Encadenado a un proyecto de vida por cumplir. Soy libre. No sé a dónde ir, por lo tanto mi dirección es la mejor de todas. El hombre útil siempre me ha parecido anti-estético. Soy libre.

Asqueado por la gente, decido entrar a una librería. Creo es el mejor destino que he podido encontrar hasta ahora. Es una librería de viejo. Tengo un gran afecto por los libros viejos y usados. El olor de las hojas de un libro en corrupción es de lo mejor. El amarillo de estas hojas y la tinta carcomida de las páginas es fascinante. Pensar por las tantas manos que ha pasado un libro de tan avanzada edad, cuántas vidas ha transformado o cuántos idiotas no lograron comprenderlo es un problema metafísico digno de reflexión.

La librería tiene un tenue olor a incienso. Preferiría no existiera. El transpirar de los libros es un perfume ya divino. Al fondo, escucho a Beethoven. Son sus sinfonías. Solamente piano. Sin duda es Liszt. Creo que estas transcripciones fueron el inicio del mash up. Creo me estoy perdiendo en mis pensamientos. Decido moverme al área de filosofía. Como siempre, me encabrono al llegar ahí. Encuentro libros esotéricos y de estilo new age. Existen libros que deberían ser tirados a la basura, algunos otros ni siquiera eso, deberían ser quemados para evitar el riesgo de ser leídos por otros. Encuentro algo que vale la pena. Forførerens Dagbog (Diario de un Seductor) de Søren Kierkegaard. Comienzo a hojearlo. Levanto un poco la mirada y esta se cruza con una sonrisa. Cabello largo, ondulado y obscuro. Cuerpo delgado y ojos negros que escarban en mis pensamientos. Los míos lo hacen en tu deseo. También te sonrío. Guardo la calma. Bajo la mirada y simulo estar interesado en lo que leo. De nuevo levanto la mirada. Te observo inmóvil y esperando mi movimiento. Move in my direction, I'll show you where to go. Sostienes un libro de Henry Miller. Disfrutas la lectura, creo la disfrutas demasiado. Decido acercarme con sigilo y prudencia. Calculador y sensato. Por tanto, errático y desastroso. Estamos juntos. Finjo estar buscando un libro. Es difícil buscar algo cuando no sabes lo que esperas encontrar. Un libro de Mario Benedetti llama mi atención, comienzo a hojearlo. Me dedicas una mirada. Con seguridad y superioridad me preguntas si me gusta Benedetti – No conozco mucho, y lo que conozco me parece digno de no leerse, tiene un estilo bastante de adolescente – Respondo tranquilamente y con una sonrisa – ¿Disfrutas de Miller? – le devuelvo la pregunta. Nunca había leído nada de él, lo encuentro un tanto soez – Respondes de manera sincera y con un tono inocente. En realidad, leo en tus ojos que disfrutas en exceso de Miller, creo estar excitado. ¿Café o cerveza? – Le pregunto de golpe. No sabe que responderme. Contesto por ella. Le pido irnos de la librería y buscar un lugar donde podamos tomar unas cervezas. Sólo algunas. Las necesarias para poder besarte y descubrir tu cuello. Suficientes para llevarte a mi casa e imaginar que nos conocemos desde siempre.

Las cervezas logran su objetivo. Embriagado por ti, obsesionado por tus labios, enamorado de tus palabras, nos quedamos en silencio. En aquellos silencios no incómodos. En donde existe una conexión no física. Tu mirada punzante hurga en mis pensamientos. If you can keep a secret, I got a blanket in the back seat on my mind and a little place that sits beneath the sky. Decido romper el silencio. Estoy muy cerca de ti. Te robo un beso. No lo consideraría un robo. Ya que deseabas lo hiciera. Tomas mi mano y pides que vayamos a tu casa. No respondo nada. Solamente tomo tú cintura y recorro mis labios en los tuyos. Siento el erizar de tu piel, la respiración errática de tu cuerpo, tus ojos perdidos en sinceridad y tus manos en mi espalda explicando tu deseo. Drive Faster. No one knows, I'm not coming home tonight. Why does wrong, feel so right? Drive Faster

Cpt. Y. Sparrow

sábado, enero 27, 2007

Narraciones de la Mística Urbana XII

Primer Día

Pareciera haber una conexión entre el mundo y yo. La tristeza embriaga mi cuerpo. Un fracaso más. Sin embargo, este ha sido más significativo que cualquier otro. El gris del cielo es la mejor descripción. La depresión hace que duerma hasta tarde. Despierto y no distingo el tiempo. No sé si está amaneciendo o he dormido todo el día. En realidad no importa. El frío no puedo sentirlo. Toda mi sensibilidad es acaparada por otra razón.

Saco una taza. Sirvo agua. Saco de mi austera alacena la crema y el café. Caliento el agua. A los pocos minutos intento disfrutar de mi taza de café. En realidad es complicado. Me quedo inmóvil frente a mi ventana. Contemplo la inmovilidad de la ciudad. Pareciera que ella conoce mi dolor. El silencio en mi departamento es ensordecedor. Puedo escuchar mis pensamientos. Demasiado terror. Solo. Constante infinita de un azaroso destino escogido. Abrazo a la nada. El tiempo desaparece. Ya no hay movimiento. Todo se congela en esa gélida punzada de dolor.

Veo nuestra foto y pregunto que sucedió. Vuelvo a sufrir. No sé si haya respuesta. Posiblemente es tan irracional como el motivo que nos llevo a todo este desenlace. Prefiero ya no pensar en eso. Tal vez lo mejor que se puede hacer, es nada. Es claro que no hay respuestas para todo. Sentencia racional para algo tan irracional.

La tristeza es evidente. El hecho de ya no estar contigo es algo digno de depresión. No sé la causa. Puedo estar triste porque has sido la constante presente de una vida en busca de fantasmas. Saber que el amor no es para todos. Tal vez esté triste por lo mucho que no pude entenderte. O el hecho que nuestra incompatibilidad era inminente. Ya no quiero pensar. Prefiero quedarme con el recuerdo de ese sentimiento tan real vivido contigo .

El café se termina. Decido desayunar. La causa no es el hambre. Quiero ocupar mis pensamientos en otro lado. La imagen de todo lo posible que se ha vuelto imposible basta para un dolor circular.

El amor no es posible sin dolor. No es una garantía. Mucho menos conoce la justicia. Es una apuesta totalmente irracional por un deseo racionalizado de ser feliz. Ser consciente de tal irracionalidad no lo hace comprensible. Afortunadamente, las cosas más importantes de esta vida son ajenas a nuestra racionalidad.

Futuro. Proyección temporal de deseos presentes. Existen veces en que sus tierras se ven más lejanas de lo que aparentan. Otras, ni siquiera su silueta es visible. Y otras tantas parece un navegar en una noche sin luna y estrellas, habiendo olvidado el destino y el comienzo, confundido si el móvil avanza, retrocede, o se ha estancado. Perdiendo noción del arriba y abajo. Perdiendo sensación de uno mismo. Sintiendo extrañamiento de todo tu ser. Reflexionando que todo puede ser un mal sueño. Mañana no sé que sucederá. La seguridad no existe en el amor. Entrega irracional a algo totalmente inseguro. Estoy solo. Ya no estás conmigo. Regresamos al comienzo. Es un hecho. Estoy seguro de eso.

Escucho música para no pensar en ti. Es una canción en anglosajón. La música también pretende verme sufrir. Creo que será el primer día de este sentimiento. En mi mal inglés logro entender algunas líneas. Solo las que me hablan de ti. De nosotros. Save me a love song, drop me a line. Dejo de pensar.

Tell me a story
Where we all change
And we'd live our lives together
And not estranged…

No regrets / they don't work
No regrets / they only hurt…

I know from the outside
We looked good for eachother …


Remember the photographs (insane)
The ones where we all laugh (so lame)
We were having the time of our lives
Well thank you it was a real blast

Everything I wanted to be every
Time I walked away
Everytime you told me to leave
I just wanted to stay
Every time you looked at me and
Everytime you smiled
I felt so vacant you treat me like a child
I loved the way we used to laugh
I loved the way we used to smile
Often I sit down and think of you
For a while
I guess the love we once had is
Officially dead*

Cpt. Y. Sparrow

*líneas de Robbie Williams, No Regrets

martes, enero 23, 2007

Narraciones de la Mística Urbana XI


Infatuated

Llevo encerrado en mi departamento ya dos días. Solamente he contestado dos llamadas por teléfono. Una era referente a una tarjeta de crédito. Colgué de inmediato y de manera ruin. Lo siento, era demasiado temprano. La otra era una llamada de un amigo, preguntaba qué íbamos hacer. Respondí un “no sé”, que podría traducirse como un deseo estar solo y disfrutar mi soledad.

Siempre he sido solitario. Disfruto de estar solo. Algunos temen de la soledad. Para mí, es la mejor compañera. Paso el tiempo leyendo. Escucho música. Escribo un poco. Reflexiono otro poco. Me entretengo con música celta. Tomo algunas fotografías. Juego con la luz, el movimiento y la profundidad. Me obsesiono por el punto de fuga. Disfruto estar solo. Encuentro placer en lo que muchos podrían considerar depresivo. Comer solo es una de ellas. Ver una película es otra. Simplemente, la soledad, mi espacio es algo tan mío que no puedo compartirlo.

Hago consciente mi soledad. Me creo seguro, fuerte y omnipotente. Creo que vivir en la soledad forma el carácter. Nos hace más fríos y calculadores. Reflexivos y analíticos. Persuasivos, templados y prudentes. Suena de nuevo el teléfono. No tengo ganas de contestar. Desearía no contestar. Sin embargo, el timbre del teléfono activa un mecanismo de contestarlo. Es tan mecánico e irreflexivo. Podría razonar mi deseo y no contestaría el teléfono. Es imposible. El teléfono suena y yo contesto. De manera automática contestó con tedio y menosprecio – ¿Bueno? – me contesta la voz menos esperada. Mi seguridad se derrumba. Me vuelvo débil de manera instantánea. Conozco esa voz. No es que la reconozca. El motivo es que jamás la he olvidado. Siempre ha estado ahí. Aferrándose a mi memoria. En un pasado que he querido dejar y borrarlo. Cosa imposible – ¿Cómo estás? – me preguntas con esa voz que tanto me hace perder la razón. Miles de recuerdos pasan por mi cabeza en cuestión de micras de segundo. Aparento tranquilidad y te hago algunas preguntas intrascendentes sobre tu vida actual. Lo único que quisiera decirte es que te sigo amando y deseo que vuelvas a mi lado. Después de una plática bastante sosa preguntas si podemos vernos. El cuerpo se me duerme. La visión se me nubla. Se me entre-corta la respiración. El corazón comienza un golpeteo totalmente arrítmico. Me tiembla un poco la pierna. De pronto puedo sentir toda mi piel de un solo golpe. La boca se me seca. La razón. La razón ya no existe, de nuevo sé que la has podido suprimir. Te invito a mi casa y accedes inmediatamente. No me engañas, me hablas porque te sientes sola y deseas venir a mi casa. Acostarnos un rato y ver una película. Pedir comida y comer hasta sentirnos gordos. Besarnos uno al otro como si existiera amor. Amanecer abrazados el domingo. Desayunar en la cama. Dormir otro rato. Platicar sobre banalidades. Reírnos como adolescentes. Te sientes sola y sabes que no me amas y que me has lastimado infinitamente. Pero no olvidas que yo te amo y siempre estaré ahí para ti. Es una estupidez que te deje entrar de nuevo a mi casa. Yo me haré ilusiones. Pensaré que quieres comenzar de nuevo. Que te has dado cuenta de todo lo que te amo y ahora estás dispuesta a intentarlo. Otra vez estaremos juntos y pensaré que nunca tendrá fin. Pensaré que nuestro destino siempre ha sido estar juntos. Simplemente me estoy engañando. Racionalmente sé que sólo deseas no estar sola. Deseas que te abrace para que recobres fuerza y sigas con tu vida. Y de nuevo te olvidarás de mí hasta que te sientas sola de nuevo. Eres una obsesión azarosa y errática. El único motivo que recuerda mi debilidad e inseguridad. Te maldigo y te odio. Sin embargo no puedo esperar en el momento en que entres a mi casa. En que vea esa sonrisa que sólo guardas para mí.

Tengo miedo. Doble miedo. No sé si podré ocultar mis sentimientos. Dudo lograrlo. También tengo miedo de algo más terrible. Del momento en que te vayas de mi casa. No por quedarme solo de nuevo en mi departamento y seguir con mi vida normal. Sino porque ahora, recordaré que estoy solo porque tú ya no estás conmigo. No deseas estarlo. La soledad no es motivo de miedo. Solo me aterran los momentos en silencio, solo en mi cuarto, en mi cama, mirando la obscuridad a través de la ventana, y pensando en ti. Pensando lo mucho que soy feliz junto a ti, pero tú no puedes serlo conmigo. Seguiré pensando en ti, seguiré pagando ese precio por enamorarme. Infatuated. No te preocupes. Algún día ya no serás dueña de mis pensamientos y fantasías. En algún momento me libraré de tus cadenas. ’Til find somebody new…

Cpt. Y. Sparrow

martes, enero 02, 2007

Reflexiones Urbanas II

Gourmet Navideño

Sin duda, la cena es lo mejor de las festividades decembrinas. Aunque cada año es el mismo menú, nunca hay quejas al respecto. Son cenas peculiares. Todo mundo ya sabe lo que habrá. Sin embargo, este tipo de cenas sólo se sirven en esta época del año. Sería muy raro ir a un cumpleaños, graduación, boda o cualquier otro evento, y te encontraras con un pavo almendrado y una ensalada de manzana. Es peculiar el fenómeno. Debido a que son cenas repetitivas que sólo se dan dos días al año.

El menú es realmente exquisito. El tradicional pavo. Ya sea en sus múltiples modalidades; ahumado, almendrado, relleno, etc. En verdad es delicioso. A veces no logro comprender como un animal tan feo puede ser tan rico. La realidad es que un pavo vivo es horrible. Me pongo a pensar en la res, pollo, puerco, cabrito, etc. Y concluyo que son animales si no hermosos, si simpáticos. Pero el pavo en verdad es feo. Lo único simpático del pavo es su nombre mexicano, guajolote. No por eso es un nombre bello. Fascinante animal.

Otra delicia es el bacalao. Aquí hay discrepancia con mucha gente. Hay personas que sabiamente disfrutan de otra exquisitez. Sin embargo, existen otras tantas que no saben disfrutar este deleite. Fabuloso pescado nórdico. Simplemente el color es fascinante. Pocas cosas comestibles son naranjas. Omito las zanahorias porque no me gustan. Sin embargo, el bacalao es algo digno de alabanza e idolatría. Alguna vez escuché una definición por ahí, bastante acertada por cierto, decía el intelectual: “Es un atunzote naranja y bien pinche grande, pero no sabe a atún.”

Romeritos, pierna, lomo, puré de manzana, son otros tantos platillos tan solicitados en la temporada. Al igual que las pastas. Digna de honores es la pasta Alfredo. Delicia. Mezcla de tallarines y camarones. Pero camarones grandes y cabrones, no los pinches camaroncitos que se acostumbran en las paellas. El camarón debe ser suficientemente grande para satisfacer un bocado. Además, la pasta se prepara con varios condimentos y especias que ignoro. Sólo los conocedores de las artes obscuras de la gastronomía saben esta mezcla digna de alquimistas.

Aprovecho esta reflexión gastronómica para externar un altercado. Una molestia que me abruma por años. Malestar eterno y repetitivo. A veces me siento como Sísifo. Evidentemente yo no empujo una piedra. Pero el castigo parece eterno. Cada Diciembre, Navidad o año nuevo aparece. Es una especie de película de terror (género que es mejor conocido como de sustos o espantos) con múltiples secuelas. Por lo visto eternas. Ni siquiera Chucky o Freddy Kruger, han tenido tantas secuelas. Mi malestar se refiere a la pinche ensalada de manzana que años con años aparece en las mesas decembrinas. No sé a quien se le ocurrió este platillo navideño. Seguro a algún huevón. Este “platillo” es como mi papá dice, para el llene. Cuando el pavo, el bacalao, y todo se ha terminado, sólo la ensalada queda y pues ni modo, uno come para el llene. Odio esta ensalada. Ya sea con mayonesa o crema. Y luego algunas personas se atreven a poner almendras o nueces en esta ensalada. En verdad es molesto.

Aunque la cena de Navidad y Año Nuevo, y una que otra peda con motivos decembrinos, son deliciosas. Debo hacer una fuerte aseveración. El recalentado es infinitamente mejor. Así es. El recalentado sabe mejor que la misma cena. Además, el recalentado goza de una cotidianeidad más familiar. El glamour y la actitud fufurufa de la cena navideña o de año nuevo ya no son necesarios ni requeridos para el recalentado. El bacalao, tan sobrio y elegante, puede comerse en diferentes modalidades. Yo prefiero la torta de bacalao. Una delicia bajada del Olimpo por el mismísimo Zeus. Una fabulosa telera, mayonesa, mostaza, rajas y por supuesto, el excelso bacalao, son una delicia para el recalentado. Otra opción para el recalentado son los fabulosos tacos de pavo. Así es. Tortilla, pavo, salsa, aguacate y en algunas ocasiones frijoles. Ni Carlos V, Alejandro Magno, Napoleón disfrutaron de tan bella exquisitez. Lo importante del taco es el aguacate, mantequilla de los pobres y del pueblo, delicia arrancada del jardín del Edén. Fruta que demanda una elegía, poema, canción, himno o al menos un epitafio.

Lo importante del menú navideño es comer más allá de la saciedad. Ya sea en la cena de Navida o Año nuevo, o en los múltiples recalentados.

El Filósofo Urbano

miércoles, diciembre 27, 2006

Narraciones de la Mística Urbana X


Semper Eadem

Solo. No es novedad. Es mi constante. Algunos lo ven como tragedia. Para mí un privilegio. Bebo cerveza. Llevo rato leyendo a Baudelaire. No entiendo mucho de poesía. Es demasiado confusa para mí. Su lógica es irracional. Verdadera.

Versos. Me hacen consciente mi soledad. Es de noche. Solo. Siempre solo. Mis amigos llaman. Van estar en un bar. En realidad odio salir. No me gusta estar con la gente. Odio la falsedad. Me molesta el ruido. De todas maneras salgo. Demasiado Wagner y Baudelaire por hoy.

Llego al lugar. Encuentro mis amigos. Pido una cerveza. Este lugar me agrada. Es difícil encontrar esta cerveza. Piel ámbar, poco burbujeante, sabor ligero. Tomo unas cuantas. Comienza el efecto. Recuerdo entre líneas al poeta francés

Que tu vengas del cielo o del infierno. ¿Qué importa?
¡Oh, Belleza!, ¡monstruo enorme, espantoso, ingenuo!,
Si tus ojos, tu sonrisa, tus pies, me abren la puerta
de un Infinito al que amo y nunca he conocido.

De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿Qué importa, si tú haces –hada de ojos de terciopelo,
ritmo, perfume, fulgor, oh mi única reina–
el universo menos horrible y menos pesados los instantes?

En realidad estoy ebrio. Siento fuego. Necesito materializarte Belleza. Te encuentro. Vaya coincidencia. Eterno retorno a ti. Soledad, noches de soledad he pasado a tu lado. Me saludas con sorpresa. Estás a la defensiva. No te culpo. Siempre te lastimo. Siempre te hago pensar que te necesito y te amo. En realidad me amas. Tu tragedia es que yo no. Soy frío. Sé que no te amo. Sé que me amas. Sé que puedo lastimarte en cualquier segundo. Estarás siempre ahí para mí.

Hace mucho que no nos veíamos – Dices con el tono ataráxico que tan mal te sale. Puedo ver en tus ojos lo mucho que me odias por amarme. Lo mucho que deseas besarme y que diga que te amo y necesito. Sabes que lo diré. Sabes que iremos a mi casa. Crearás una fantasía. Recordarás lo que en un pasado fue real. Lo siento hermosa. Simplemente soy frío. Deseo besarte, perderme en tu piel. Hacerte creer que te amo. Sentirlo.

Llevamos varios tragos. Ya es noche. Tus amigos y los míos ya se han ido. Prometí llevarte a tu casa. Sabes que no lo haré. Terminaremos en la mía. En mi cama despertaremos. Prepararás el desayuno. Me bañaré. Luego lo harás tú. Te irás y prometeré llamarte. Por un momento me creerás. Al otro día volverás a odiarme. Nos alejaremos y no volveremos a encontrarnos. Hasta que el destino vuelva a divertirse un poco.

¿Soy una mala persona? No lo sé. Soy una persona sola. La soledad te orilla a muchas estupideces y sin sentido. La consciencia no es problema. Carezco de ella. Para mi fortuna soy demasiado irracional. Baudelaire se cuela de nuevo por mi mente. Recuerdo unos versos.

¡Oh, Satán, apiádate de mi vasta miseria!

¡Tú, que dejas en los ojos y en los corazones de las mujeres el culto de la llaga y el amor a los harapos!

Lo siento. No podemos huir de nuestro destino. Soy tu destino, tu trágico destino. Sufrirás un poco por mí. Sabrás que no te amo y pretendo engañarte. No te martirices. En realidad lo disfrutas. Al menos un poco. Sabes que dentro de todo el sufrimiento hay un momento en el que te soy sincero. En donde te digo que eres importante en mi vida. No puedo olvidarte. No quiero hacerlo.

El destino nos puso juntos. No por eso hay justicia. Tu pecado fue amar más. Mi penitencia estar solo.

Cpt. Y. Sparrow

lunes, diciembre 18, 2006

Narraciones de la Mística Urbana IX


Destino

No he dormido. He conducido sin sentido. Cualquier lugar era mi destino. Detuve el coche para ver la ciudad. No creí haber manejado tanto como para poder observar toda la ciudad. El sol amenaza su regreso. El viento frío lastima mis manos. No sé cuanto llevo fuera del coche. Mirada fijamente perdida. Vacío. Llevo pensando demasiado tiempo. Odio pensar. En verdad lo odio. Reflexiones sin conclusión de algo que ya sé. No por eso logro comprenderlo. Tengo pretexto para embriagarme. Jamás es necesario un pretexto. Solamente trato de justificar algo que no entiendo. He prescindido de copas. El tinto comienza a revelar su finitud. Simplemente no será suficiente.

Pienso en que he fallado. Comienzo a creerme una mala persona. Veo hacia atrás. No he sido una mala persona. He sido un hijo de puta. Me deprimo aún más. Preferiría saberme un cabrón. Saber que mis errores no fueron esto. Errores. Todo sufrimiento causado por mi estupidez hubiera sido intencional. No por esto tendría una consciencia tranquila. Al menos, sabría que soy una mala persona. No sufriría. La maldad jamás se arrepiente de algo tan bello.

Pienso en las veces que he dicho te amo. La primera sin saber su significado. Otra, por querer responder igual. La última, simplemente no me creyeron. No quiero creer en la soledad como destino. Creo tener mucho. Me tengo fe. Ese es mi error.

Ya no quiero pensar. Conseguí mi propósito. Depresión y embriaguez. Disfrutaré de la noche que agoniza. Tal vez sea análogo. El sol no tarda. Terminaré con el tinto. Regresaré a casa. Quitaré tu foto. Dormiré. Trataré de olvidar. Por lo menos, me engañaré que estoy olivando.


Cpt. Y. Sparrow

viernes, diciembre 08, 2006

Narraciones de la Mística Urbana VIII


Amor, Disolución de Amistad

Estoy ebrio. Visión borrosa, confusa e indiferenciada. La realidad se deforma. Mi subjetividad se apodera de la realidad. Mi racionalidad se ha suspendido. La intuición se ha apoderado de todo buen juicio. Funciono por impulsos, instintos. Soy primario. Primitivo. La racionalidad que a veces tanto odio se atenúa. Ahora todo es más claro y distinto.

Tenemos tiempo sentados. Uno frente al otro. Platicando, escuchándonos, riendo. Los varios vodka tonics nos han relajado. La compañía cada vez es más fluida. Hemos perdido noción del tiempo. Más alcohol y perderemos sentido de la responsabilidad. Otro tanto y dejaremos de pensar del todo. Entonces, seremos sinceros. Honestidad.

En realidad he disfrutado la tarde. Ahora ya es de noche. Una simple comida entre amigos. El alcohol nos hace más íntimos. Corremos riesgo de suprimir tal amistad. Te veo. Pienso en lo mucho que puedo platicarte y tú lo dispuesta a escucharme. No necesito impresionarte con temas snob. La plática va del sin sentido a lo absurdo. Por eso es tan inteligente.

Estás ahí. Siento una atracción hacia ti. En realidad estoy haciendo consciente tal atracción. Siempre había estado ahí. Subyacente a mi racionalidad. Obstáculo de mis deseos. Quiero besarte. Eres mi amiga. No puedo arriesgar una amistad por un desenfreno de sensualidad. Pretexto por alcohol. En realidad. Ya no quiero que seas mi amiga. En realidad quiero tenerte. Tampoco quiero que me consideres tu amigo. Ahora seremos pasión. Seremos más. Ya no es un simple deseo. Ahora en verdad quiero besarte. No es el alcohol. No es falta de juicio. Quiero estar junto a ti. Besarte y saber que sientes lo mismo.

¿Robarte un beso? Sería cobarde. No lograría mi objetivo. Me decido. Pretendo decirte mi sentir. Decirte que te deseo y ahora te necesito. No sólo para hoy. Para mañana y días después. Ojala al infinito. Estoy creando fantasías. Pensando de más. Extrañamente el alcohol me ha hecho pensar de más.

Me he quedado mucho tiempo callado. Lo sospechas. Me conoces demasiado. Intuyes lo que pienso. Me encanta que me conozcas tanto. Me causa seguridad. Confianza. ¿Qué piensas?- Sabes lo que pienso, pero quieres oírlo. Quieres escuchar que te deseo. Lo mucho que me importas. La tanta necesidad que me causas. Deseas escucharlo. Me causa cierta certeza. Creo piensas lo mismo. Te contesto – Me gustas, quiero besarte, estoy enamorado – no me da miedo tu respuesta. Somos amigos. Jamás nos haremos daño. Nunca nos mentiríamos. Siempre estaremos el uno para el otro. Me ves fijamente. Intentas posar toda tu mirada en mis ojos. Lo siento, se te ha olvidado que somos amigos. Conozco todas tus debilidades. Sé cuando mientes. Sé cuando estás insegura. Sé lo que sientes sin que me lo digas. Sabes que lo sé. Sigues mirando. Pones aquella mirada. La que no corresponde con tu deseo. Me dices con mirada insatisfecha – No puedo, somos amigos, no quiero arriesgar una amistad. No quisiera ponerme en una posición en la que pudiera lastimarte –. Por un momento creo tienes razón. Y te contesto como experto en el tema – Jamás nos lastimaríamos, nos conocemos. Somos incapaces de hacernos daño. Nos sabemos todo. Nos tenemos confianza. Nos brindamos seguridad. Nuestro amor siempre ha sido puro. Jamás nos hemos herido. Jamás podríamos hacernos daño –. Nos quedamos en silencio. Sabes que hay verdad en lo que digo. Contestas con sensatez – No, somos amigos, quiero que sigamos siendo amigos –. Acepto tu decisión. No me quedo satisfecho. Te haré entrar en razón con el tiempo. Sabrás que lo de hoy no es causa del alcohol. Te darás cuenta que soy tu destino. Simplemente no lo sabes.

Había olvidado estar tan alcoholizado. El valet ha traído mi coche. En verdad resulta difícil manejar. Lo cual se vuelve más divertido. La noche convierte la calle en pretexto para probar velocidad. El frío es punzante. Me agrada. Bajo las ventanas. Hemos llegado a tu casa. Te miro. Silencio. Preguntas qué. Solo contesto lo bien que he disfrutado estar juntos. Respondes que tu también. Nos despedimos de beso. Beso de amigos. Mis labios intentan buscar los tuyos. Tú tratas de evadirme. Giras tu cabeza. No del todo. Me tientas. Nuestros labios se tocan parcialmente. No querías besarme. Tampoco deseabas impedírmelo. Me sonríes con inseguridad. Parecemos adolescentes. Te bajas del coche y te despides. Te vas pensando que el alcohol casi ocasiona una locura. Me voy pensando que mañana te haré ver de tu destino. El cual se nos ha revelado en un vaso. En una noche. Tú lo sabes. No quieres aceptarlo. Con el tiempo lo harás. Con el tiempo tendré ese beso de todos tus labios. No tengas miedo. Jamás nos haremos daño. Somos amigos.

lunes, noviembre 20, 2006

Reflexiones Urbanas I


Estupidez soluble

El hombre se define como animal racional. Sin embargo, muchas veces dudo que algunos de mis congéneres gocen de la misma diferencia específica que yo. Bueno, reconozco que todo hombre es racional. Pero tal racionalidad se reparte en diferentes grados. Por lo que puedo decir que todo hombre es racional pero no todo hombre es inteligente. Este silogismo deductivo es convertible a decir que algunas personas son idiotas. Es decir, los pendejos abundan.

Dentro de las facultades o potencias humanas está el intelecto. Tal potencia es inmaterial, por lo que no tiene base en la materia. Por tal razón la inteligencia no puede ser transmisible o traspasable. Sin embargo, hay un hecho que me hace dudar de este principio antropológico. Es un hecho que tira toda esta teoría filosófica sobre las facultades del hombre. Es evidente y puede ser experimentable. En realidad todos la hemos experimentado.

Es muy simple. Sólo basta que comience a llover en el tráfico de la ciudad para que la gente se apendeje. Es verdad que mucha gente es estúpida manejando, no todos gozan las habilidades de la conducción urbana. En estos momentos me acuerdo de un amigo que decía: “Todo mundo puede ser valet pero no todos pilotos”. Sin duda tiene razón mi amigo, en verdad es sabio. Pero el punto es: si de por sí ya hay pendejos conduciendo, sólo basta la lluvia para que tal propiedad se disuelva y se contagie a los demás conductores. En verdad me encabrona esto.

La gente comienza a manejar más lento y aletargada. Entiendo que la lluvia sea factor para manejar con mayor precaución que lo usual. Pero esto no significa manejar a velocidades que desafíen las leyes del reposo y la quietud. Además, la lluvia es el mejor pretexto para justificar una pendejada. “Estaba lloviendo demasiado y no pude ver el camellón, por eso me embarré en los árboles”, ¡Ni madres! Venías más que ahogado de borracho.

Odio el tráfico. Es evidente que nadie lo disfruta, aunque existe gente que se ha podido adaptar a él. Lo que me encabrona, es que la gente se vuelva idiota con la lluvia. La finalidad de un automotor es el llegar a una distancia o destino en un tiempo menor en el que se haría a pie, carreta, burro, o cualquier otro transporte no-urbano. Sin embargo, Henry Ford nunca tomó en cuenta que la gente se vuelve idiota al volante y se apendeja con la lluvia.


El Filósofo Urbano

*NOTA.- La foto que utilizo no es del tráfico. Simplemente quería fotografiar un auto en la lluvia. No pretendía salir a la calle y mojarme, simplemente para fotografiar una mezcla que tanto odio, lluvia y tráfico. A la lluvia no la odio, pero la mezcla con el tráfico es molesta.

sábado, noviembre 18, 2006

Narraciones de la Mística Urbana VII


Ambigua conexión necesaria de un Absurdo

Si el amor es azaroso, destino, necesidad o per accidens. Deseo enamorarme. Desear, velar por alguien.

El primer amor es ciego e inmediato, no hay necesidad de palabras, y aunque las hay, no las conocemos. Aquel sentimiento de saciedad incompleta deseo recuperarlo.

Frágil y sensible. Ante la nada. Debilidad, melancolía. Sin sentido e incoherente. Silogístico uniforme. Irracional y pasional. Esencialmente metafísico. Ad absurdum como la nada y el todo.

Ojala no seas una mera fantasía que se convierta en Némesis. Quimera tan real que tengo miedo de encontrarte, prefiero tú lo hagas. Te pido me encuentres pues ya no deseo buscarte, sólo sombras alcanzo por el intento. Encuéntrame, real y tangible. Gas errático, físico e inseparable. Caricias infinitas que nos hablen de amor. Inciten al deseo. Errática. Te deseo. Inútiles palabras a la nada, significantes de lo inexistente, esperanzadas en ti.

Solo amor. Solo espejismo eres. Mirada robada de ángel. Tu divino poder no me engaña. Lo intentas. Podría vivir de este engaño. Si lo fuera voluntario. No veo segundo en tenerte junto a mí, aunque sea solo un vacío. Mirada sin reflejo. Ilusión sin realidad. Crueldad. Gloria. Fantasía ¿Culpable? Yo buscaba amor mientras tú sabías ya la respuesta. Mea puella no sed stultia. Culpo al destino. No me debe nada. La vida es deuda conmigo. Letras inconexas. Sin significado. Nunca lo he buscado. Espacio intemporal no-eterno. Ciego sigo de ti. Tú celosa estás de mirarme. Lo dulce ya no es dulce y lo amargo una constante. La muerte es el principio. Dato irrelevante mientras se sigue pereciendo. Sin señales de salvación o condena.

He probado sus labios. Primera vez el chocolate tiene un sabor placentero. Jamás he buscado lo que he creído encontrar. Nos conocemos noches atrás. Cuando el tiempo era eterno. Cuando éramos gatos. Uno éramos sin diferencia. Nos reconocemos como iguales cuando el tiempo dice lo contrario. Enigmática predecible. Sí. Solo un sí. Ambigua respuesta. Ninguna solución. Nihil. No me entiendas. You had rent a place on my head. Injusta tarifa por tan grande martirio.


Cpt. Y. Sparrow

miércoles, noviembre 15, 2006

Narraciones de la Mística Urbana VI


Café Inmanente

Soy Burgués. No me importa. Me vale madres. Disfruto de un mocka blanco. No hemos ido a Coyoacán. Estamos aquí. Uno frente al otro. Sin decirnos nada sabemos lo que pensamos. Sentimos. Deseamos, y queremos.

El olor del café causa ese vacío temporal que tanto me fascina. Tan neutro. Delicioso e imperceptible. Incita a la reflexión. Siempre me ha dado miedo pensar de más. Tú lo haces todo el tiempo. Yo soy más primitivo. Me limito a la sensación y al momento. Hic et nunc.

Poco nos conocemos. Lo cual no interesa. Me siento seguro y familiar junto a ti. Frágil y extraño cuando atraviesas mi mirada. Me he vuelto meloso. Creo me importa poco. En realidad trato de engañarme. Siento miedo.

Me he dado cuenta. Ya no eres ese placer. Esa tarde de ocio. Esa noche de aventura. Otra mañana de satisfacción. Ya no eres casualidad. Accidental o contingente. Te has vuelto necesaria. Indispensable. Mi casual destino.

Quisiera decírtelo. Te asustaría y posiblemente me dejarías. Ahora siento terror.

Es otoño. Noche. Hace frío. Reconozco un extraño placer por este clima. La sensación en toda la piel recuerda seguir vivo. Te veo. Quito la bufanda. Obstáculo de mis intenciones. Tomo tu cara. Mis dedos están fríos. Tu rostro es cálido. Escalofrío. Te beso. Te abrazo. No me basta. Te abrazo con fuerza. En verdad quiero abrazarte. Me has creado una necesidad. Sigo abrazándote, no me basta. Este deseo de tenerte no puede saciarse. Me angustio por un instante. Te tengo en mis brazos. Eres mía. Lo sé, nadie puede refutarme esto. Pero aún me siento inseguro. No entiendo.

Estoy confundido. Tienes la culpa y no te has dado cuenta. Tal vez no tengas la culpa. Siempre es más sencillo buscar culpables. No por esto fácil de encontrar. ¿Qué tienes? – me preguntas con esa levedad y descuido - ¿Pasa algo? Te pusiste serio de repente, y ya no platicas nada -. Sabes lo que sucede. Me presencias débil. Deseas que lo reconozca. Tengo miedo y finjo indiferencia. No tengo nada – con esa falsa tranquilidad que no logra ocultar el rojo de mis sentimientos – Simplemente estoy cansado – contesto de modo ataráxico. No me crees. Me miras. Encuentras la verdad en mis ojos. Trato de evadirte. Es inútil. Lo sabes, lo sabemos. Te necesito. La culpa es tuya. No me importa si me equivoco. Pero la culpa debe ser tuya.

Solo era un café. Ahora lo odio. Me hace pensar. Me hace consciente. Extraño la casualidad, espontaneidad y azar que tanto disfrutaba. Lo he perdido. Ahora todo eso tiene sentido. Todas esas coincidencias tienen sentido. Ahora son destino. Ahora eres tú. He encontrado mi razón por un precio muy alto. Sigo pensando. Aumenta el miedo y la necesidad de ti. Tu calor, piel, cuello, mirada y aquella sonrisa que sólo es mía. Todo eso ahora es mío. Tú no lo sabes. Es mío.

Odio pensar. Prefiero la intuición y sentimiento. Necesaria contradicción. Verosímil absurdo. No hago más que pensarte. Intentar hacerte indiferente. Fracaso. Eres necesaria. Me miras indiferente. Sabes lo que pasa. Me has vencido. Estoy tranquilo. Ahora depende de ti. La culpa será tuya.

Cpt. Y. Sparrow

lunes, noviembre 06, 2006

Monólogo Urbano II


Home Alone, el Soltero Solitario

Tengo la suficiente edad para decir que soy adulto, pero sin ser viejo. Puedo decir que soy joven pero ya no se me perdona la inmadurez, irresponsabilidad de la puta pubertad. Algunos psicólogos y pedagogos, llaman a esta etapa de la vida humana como adultez joven. Puras…. Mamadas (nunca he simpatizado ni con los psicólogos ni pedagogos, aunque tengo algunos amigos que “estudian” para esa “profesión”, a los cuales quiero mucho, como personas y amigos…), sigo siendo un mocoso pero ya huevudo, esa sería mi definición técnica de la etapa que estoy viviendo.

Todo esto lo digo porque ya estoy en edad para vivir solo. De hecho así lo hago desde hace más de 2 años, casi tres. Chido. Tengo un pequeño depa, depa de soltero dicen algunos. Y la neta está muy agusto. Sin embargo, he llegado a algunas reflexiones y conclusiones sobre la vida de soltero. Soltero urbano.

Lo primero que debemos decir del soltero urbano es que es un inútil. En su mayoría son inútiles. Y esto se expresa totalmente en la cocina. Normalmente está llena de trastes sucios y la falta de cubiertos se hace notar. Eso sí, siempre hay vasos limpios, porque el soltero urbano no conoce el vaso siempre toma del envase.

La inutilidad del soltero urbano se manifiesta a la hora de comer. En una primera fase se limita a cocinar sopas maruchan, comida de micro-ondas y comida congelada. En una fase siguiente el soltero urbano se harta de este tipo de comida y decide incursionar en las artes culinarias. En verdad, esto es digno de observarse. Evidentemente, el soltero urbano reconoce sus limitaciones por lo que sus creaciones culinarias se limitan a platos sencillos, v.g. pasta, hot-cakes, picadillo, tacos dorados. Obviamente, el soltero urbano no consigue su objetivo. Tampoco estoy menospreciando las habilidades de este soltero, tu buen lector, seguro no eres un cheff profesional y tus platillos no van más allá de un atún-jitomate-mayonesa para sangüich.

Dada la inexperiencia del agente culinario decide improvisar. Al fin, improvisando nadie se equivoca. Siempre que me preguntan si sé bailar respondo que improviso muy bien, así, no quedo en ridículo. De esta manera grandes creaciones y exóticas delicias se logran crear. Por dar algunos ejemplos recuerdo la pechuga de pollo con salsa sorpresa (mezcla de catsup, mayonesa, bbq, mostaza y aderezo ranch), o tal vez podemos mencionar los hot-cakes gigantes, debido a la inconsistencia de la masa.

Entre las virtudes de ser un soltero urbano está lo posibilidad de desayunar con chela sin que te llamen alcohólico. Siempre te puedes auto-justificar con la ausencia de leche o jugo en el refri.

También, podemos decir que el soltero urbano puede convertir un martes, domingo o miércoles en sábado. Así es, el soltero urbano cuenta con poderes místicos que permiten abrir un hoyo temporal y transportar parcialmente un día a otro, sin jamás intercambiarlos. Eso sí, el soltero urbano teme al lunes, por la famosa maldición gitana, sin embargo, ese miedo es a lo prohibido, por lo que siempre está tentado al desafío.

El soltero urbano tiene poderes de ahorro. Ahorra agua, tanto en el aseo personal como en la de su ropa. Eso explica la ausencia de underwear en el soltero urbano.

Sin duda ser un soltero urbano es de lo mejor. Vivir a la expectativa, incertidumbre, aventura, irresponsabilidad-responsabilidad, soledad, etc. Eso es el soltero urbano.

Si he cortado de tajo el texto se debe a cansancio. Posiblemente otro día continúe este monólogo, o le deje al olvido, en realidad me tiene sin cuidado lo que suceda.

Yerber

viernes, noviembre 03, 2006

Narraciones de la Mística Urbana V


Odio et Amo

Una hora. Tenemos gritándonos y agrediéndonos. He olvidado cual fue la causa de esta tórrida disputa. Sólo puedo pensar en ofenderte. Hacerte daño. Transmitirte mi odio. Deseo verte llorar. Quiero que sufras. También me hago daño.

Te reclamo cosas. Me reclamas otras. Ninguno oye al otro. Simplemente son palabras sin significado. Gritos en vacío. Gritos punzo-cortantes, con hiel y veneno. Me clavas tus palabras, insultos, gestos. En verdad sufres. En verdad estamos sufriendo.

Nunca había amado a alguien. Ahora lo sé. El amor es sufrimiento, dolor y extrañamiento propio. No es la dulzura, miel, rosa, que todos quisiéramos. Me he dado cuenta que la amo. Sus palabras me lastiman tanto. Su odio significa que me ama. Su odio me lastima. Me duele porque la amo.

Infinidad de veces me habían agredido. Siempre fueron lloriqueos de niña para mí. Nunca me tocaron. Jamás pensé que lo harían. Ahora. Soy presa del amor. Sufro con tus palabras, con las mías, con las nuestras. Siento placer al saber que me amas y yo a ti. Siento dolor al saber lo tanto que podemos lastimarnos.

Si en la muerte encontráramos dolor, sería ambrosia comparado con este sentimiento. Me desgarra. Lo hago consciente. Aún más me desgarro.

El tiempo se ha detenido. El dolor se hace eterno. Mi amor también. Somos dos mortales. Yo te veo como mi valquiria. Mi ángel. Tú me ves… Sólo sé que me amas. No puedes ocultarlo. Ni esas lágrimas pueden esconder el amor detrás de esas negras pupilas.

Dejamos de lastimarnos. Nos miramos. Uno al otro. Cruzamos las miradas. Soy repetitivo. No me importa. El momento es infinito. Nos remite a la primera vez. Ahí estamos. Cuando nos reconocimos en nuestro destino. Me acerco un poco. Te alejas más. Te arrincono a la pared. Tienes miedo. Tomo tu cuerpo. Clavo mi mirada. Reconoces la mía. Hemos olvidado todo. Recordamos lo que no sabíamos. Nos amamos. En verdad nos amamos. Me besas. Te beso. Somos amor. Lo transmito con mis labios. Lo he descubierto…. Un beso jamás se da con los labios.

No hay forma no hay colores

No hay seres al fin en esta luz sin luz

Desaparece la creación y sus augurios

Sus pensamientos sus sensaciones y también sus imágenes

Y hasta sus sueños de sustancias prisioneras

La nada luminosa

Ni luminosa ni oscura

La armonía de la nada sin armonía

La nada y el todo sin todo

Para ver esto hay que resucitar dos veces

Para sentirlo hay que morir primero



Cpt. Y. Sparrow



jueves, noviembre 02, 2006

Bestiario Urbano I


El Orco Urbano

Dentro de las míticas criaturas que invaden la urbanidad. Encontramos una especie deformada, involucionada, extraída del Silmarilion de Tolkien. Tal especie desciende originariamente de los elfos. Sin embargo, debido a la corrupción de la raza y a mezclas con otras razas de menor nobleza, dieron origen al orco.

El género del orco a través de los miles de años se dividió en diferentes razas. La que ahora subsiste es el orco urbano. Este tipo de raza tiene una estética muy pobre, normalmente su tez es obscura, pero sin el brillo cobrizo de una bella tez morena. Además, su cráneo describe las numerosas batallas por las que ha pasado su raza, su dentadura es prominente recordando aquellos míticos colmillos. Se pueden reconocer estos seres, por las extrañas cabelleras que presentan. El peinado de esta raza es con gel a la manera Dragon Ball Z, con el complemento de un shampoo de chayote y nopal. Su vestimenta normalmente es de pantalones “bombachos”, playeras largas y con estampados bastantes folklóricos. Además, la marca de sus vestimentas suelen ser sui generis, v. g. "Reedbook", "Mike", "Armandi Exchange", y "Lacoste (en vez de cocodrilo parece tiranosaurio)", ente otras marcas más autóctonans.

Estos seres se expandieron por todo el Valle de México. Sin embargo, su concentración es más regular en algunas zonas, y así se caracterizan las diversas tribus de esta raza; el coapeño, el sateluco, y entre los más agresivos encontramos al tepiteño, iztapalapeño, nezatlenze, xochimilca, por mencionar algunos.

Esta raza goza de un lenguaje bastante monosilábico en los casos de orcos urbanos desarrollados, en los individuos que no han evolucionado tanto se limitan a comunicarse por chiflidos, golpes o gritos.

La ocupación de estos seres míticos y legendarios son sencillas; chelas, fútbol y hembras (así se refieren estos sujetos al ser femenino, no lo hago despectivamente).

El comportamiento de apareamiento de estos seres es bastante peculiar, pues a cualquier hembra pretenden halagar su belleza con un sin fin de rimas y versos de una estética bastante singular, v.g. “Dime quién es tu ginecólogo para chuparle los dedos”, “Con esas tortas ni refresco pido”, y bueno, son bastantes los versos que podemos encontrar en esta criatura.

Además, el orco urbano, compite con sus congéneres para demarcar su territorio. Ya sea peleando o con una singular competencia de “gargajos”.

Dentro de los seres de menor belleza e inteligencia encontramos a estos seres, quienes ocupan trabajos de menor nivel (no lo hago despectivamente, simplemente es una descripción). Un pariente de este orco urbano es el microbusero, franelero, pambolero, taquero, entre otras variaciones de la raza.

Existen jerarquías dentro del orco urbano, y esto lo podemos notar en el medio de transporte. El orco urbano de menor rango viaja a pie o en su defecto en microbús o metro. Subiendo de categoría encontramos al orco que viaja en “nave”, las cuales oscilan entre un vocho, tsuru, chevys, la caribe y la golf. En realidad no importa que “nave” sea, el rango o categoría se adquiere por que tan “arreglado” esté el automóvil. Me aventuro a decir que el origen de este arreglo exagerado de lo coches se debe a un sentimiento estético barroco, churrigueresco. De un miedo al vacío.

Esto es el orco urbano, ser enigmático, obscuro, sombrío, agresivo, simple, anti-estético, kitsch, milenario y legendario.


El Filósofo Urbano

miércoles, noviembre 01, 2006

Bestiario Urbano


Un bestiario es una colección de animales tanto fantásticos como reales. Esta colección hace una descripción de los animales que se estén investigando. Estos textos se encontraban en el medioevo, y describían animales como elefantes, leones, tigres, etc. A nosotros nos podría parecer muy normal describir estos animales. Porque son animales ya familiares a nosotros, que al menos hemos visto en televisión. Pero hay que recordar que estos animales habitan lugares lejanos a Europa, por lo que la gente que los veía en esa época los dibujaba y trataba de explicarlos con las herramientas que tenía, muchas veces haciendo alusión a la religión cristiana. En este tipo de textos, por las relaciones que hacían los autores, creaban mitos en los animales. Por dar un ejemplo; el mito que hasta ahora nos ha llegado del elefante, que le teme a los ratones, y que es falso, viene de los bestiarios del medioevo. Y la explicación tiene una connotación religiosa que en estos momentos no recuerdo.

También se relataban criaturas fantásticas en estos bestiarios; sirenas, quimeras, gryfos, mounstruos marinos, etc. Todas estas descripciones se hacían con un afán realista. Sin embargo, ahora resultan una delicia fantástica.

De bestiarios que disfruto bastante está uno de Jorge Luis Borges "Manual de Zoología fantástica". Lo recomiendo, cuando lo vean comprenlo y leanlo, o al menos, regálamelo.

El propósito del Bestiario Urbano es encontrar, hacer una descripción de todas esas criaturas que habitan en la ciudad. Todos las hemos visto, pocos hemos visto su misticismo. Yo prentendo dar explicación y descripción de estas criaturas tan fantásticas y sorprendentes, orígenes míticos y obscuros.


El Filósofo Urbano